Viajecillos

Viajes subanales por la geografía

Mi viaje a Moustacheland

16 de junio de 2004

Hola tropa de subanales!!!!

Ahí va la tercera entrega. Parece ser que las fotos han hecho que triunfe un poco. Así que he añadido unas cuantas más. Espero que os gusten.

.....A la mañana siguiente -sábado- el aspecto del zulo mejoró con la iluminación del día, con lo que el bajón dejó de ser tan bajón. Tras ducharnos como pudimos y prepararnos para el largo día bajamos a desayunar. No había mucho donde elegir, pero si mucha cantidad que tragar. Nos pusimos hasta las tetas de café, zumo, tostadas y cereales para luego no tener que comer mucho a la hora de la comida y para resarcirnos de haber pagado lo que pagamos por el zulo.

A continuación cogimos el metro hasta la Acrópolis (Acropolis1, 2 y 3), donde comenzaba nuestra visita. Para llegar a las taquillas había que subir una colina algo empinada, ya que la Acrópolis está en lo alto de ésta. Bueno, yo, tan intelectual, me había dejado en casa el carné de la uni, con lo que me tocó apoquinar 12 euracos por la maldita entrada. Y como venía siendo costumbre no nos dieron un plano con las ruinas que teníamos que visitar marcadas, teniendo que mirar los carteles que por ahí se encontraban. Claro, yo me imaginaba que todo estaría encerrado en un recinto y amurallado, pero no, las ruinas estaban cada una por su lado, con mogollón de casas entre una y otra. Bueno, lo primero que hicimos fue auparnos a una atalaya natural con unas vistas preciosas de la ciudad que se encontraba junto a la Acrópolis. Desde allí se apreciaba perfectamente el desorden de la ciudad, todo apelotonado y con aspecto de pobre, aunque con una claridad cegadora. Al bajar de allí estuve a punto de escalabrarme, lo que fue motivo de mofa por parte de Miguel, y porqué no, por la mía propia, que no hay nada mejor que reírse de uno mismo. Entonces nos adentramos en la Acrópolis, lugar donde se encuentra el Partenón y el templo de Atenea. Todo aquello estaba en ruinas, y no lo digo por lo evidente, sino que parecía más derruido de lo que pensaba, y además estaba todo hasta arriba de andamios, sacos de construcción y montones de piedras amontonadas a la espera de ser remodeladas o reconstruidas, vamos, que todo aquello es un poco deprimente y decepcionante. Casi es mejor no ir y tener en la mente una imagen de la Grecia antigua en el momento de su máximo apogeo y no la imagen actual, decrépita y decadente. También es cierto que el simple hecho de encontrarse allí -donde los más grandes pensadores de la época antigua vivieron y filosofaron- es absolutamente mágico, y esto sólo se puede percibir estando de cuerpo presente, siendo inútil el intentar expresarlo con palabras. Además de todo esto, el lugar estaba hasta la bandera de turistas, entre los que nos encontrábamos nosotros claro.

Después fuimos a visitar el resto de las ruinas a las que teníamos acceso, Ágora Antigua, Teatro de Dionysios, Kerameikos y el Temple of Olympian Zeus. Todas las anteriores estaban bastante deterioradas, sobre todo las tres últimas. Tras unas cuantas horas bajo el sol, lo que me produciría una gran quemadura en el cuello -convirtiéndome en un típico guiri norteño en las costas españolas-, decidimos acercarnos al “rastro”, donde había mogollón de peña y de tiendas. Era un mercadillo muy vivo. Ahí se notaba sobre todo que son un pueblo bañado por el mediterráneo, muy abierto y caluroso. Luego de comprar algunas cosillas para Lola nos sentamos en una terracita a comer.....CRASO ERROR......pues nos timaron como auténticos guiris que éramos. Nos pedimos una Musaka(Lasaña de berenjena y carne) para los dos, un par de Souvlaki (simples brochetas) de pollo con unas pataticas, una Baklava (Postre de hojaldre, miel y frutos secos típicamente Árabe, por mucho que les joda) para los dos y un litro de cerveza. Y la cuenta ascendió a 34 putos euros; ¡Cómo me jodió soltar los billetes tío! Con semejante sablazo no pudimos más que marchar para el hotel y echarnos una siestecita typical spanish.....



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