Subanalidades

Tonterías varias que haya que compartir con la comunidad subanal

¿A qué me dedico en el trabajo?

12 de junio de 2008

Hace mucho que no escribo… Así que voy a daros un poco la tabarra sobre el mundo que me rodea, académicamente hablando. De momento no os voy a hablar de lo que investigo (Estudio de propiedades de emisión espontánea amplificada en (cuasi)guías de onda poliméricas dopadas con colorantes láser), pues va a quedar poco claro y no creo que interese tanto, sino de lo que supone para mí la investigación. De todos modos, si os queréis hacer una idea de lo que hago, podéis pinchar aquí, que os direccionará a la página en la que se puede consultar libremente (pagamos más de 1000$ por ello) mi primer artículo publicado. No es el primero en el que he colaborado, pero sí es el primero que se puede consultar. Ya daré la posibilidad de consultar el primero (sobre luz lenta) cuando esté disponible.

Como todos sabéis, he estudiado CC. Físicas y tengo un máster en Física Fundamental, con un módulo profesionalizante en óptica. ¿Y qué leches es la física fundamental? Básicamente la rama de la física que se encarga de descubrir, explorar, comprender y modelar las leyes fundamentales que rigen la naturaleza, ya sea teórica o experimentalmente. Para ello hace uso de en una fuerte carga matemática. Puede que me esté metiendo en un berenjenal con la calificación que estoy haciendo. Lo digo porque seguro que hay muchos que no comparte la visión que voy a dar. Hay algunos que piensan que en física fundamental sólo se hace teoría y que en física aplicada sólo se hacen experimentos, lo cual es rotundamente falso. Los que piensan esto son un poco cerrados de mente y no saben de la misa la mitad, sencillamente porque los que hacen teoría son teóricos y los que hacen experimentos son experimentales, y eso no tiene nada que ver con lo fundamental o lo aplicado. Por ejemplo, los que hacen experimentos de óptica cuántica, o los experimentales que están en el CERN, no hacen física aplicada, sino fundamental. Mientras que alguien que idee una aplicación industrial, por así decirlo, para algún fenómeno, pero que no se acerque a un laboratorio, hace física aplicada, pero sin ser experimental.

Una vez que ya está claro lo que es la física fundamental puedo retomar el hilo argumental. Como está claro, a mí me gusta más la física fundamental que la aplicada, y eso es algo que he ido descubriendo a lo largo de mis años como estudiante. También me considero a caballo entre la física teórica y la experimental, porque me gusta trastear en el laboratorio, y creo que no lo hago mal, pero también me gusta enredarme en cuestiones teóricas, lo que no se me da mal del todo, aunque es un aspecto que tengo que desarrollar más. Pero para algo sirve el doctorado, para empezar a formarse “profesionalmente” en el mundo de la física. Desafortunadamente estoy realizando el doctorado en un grupo de investigación en el que la teoría brilla por su ausencia, por mucho que mi director de tesis estudiara en sus años mozos física teórica. Así que si quiero hacer algo de física de papel y lápiz (u ordenador) lo tendré que hacer por mi cuenta. Y básicamente eso es lo que estoy haciendo. Yo, como último escalafón en la jerarquía investigadora (becario precario diría alguno) me ciño a las líneas que me marcan mis jefes, a saber, que me dedique a la caracterización de materiales láser. La caracterización, tal y como la entiende mi entorno, consiste básicamente en medir (y tabular) las propiedades de un determinado sistema al variar de manera controlada alguno de sus parámetros característicos. Como ejemplo cotidiano, ver cuánto luce una bombilla en función de la corriente que se hacer circular por ella, o ver cuánto tarda en vaciarse una botella agujereada en función del tamaño del agujero realizado. Esto sirve ni más ni menos que para conseguir información del proceso inverso. Si desconocemos cuál es la corriente que circula por la bombilla, pero sabemos cuanto luce la misma, podemos recurrir a nuestra caracterización y averiguarlo. O si sabemos el tiempo que tarda en vaciarse la botella, sabremos el tamaño que tiene su agujero. Bueno, que me voy por los cerros de Úbeda. Como decía, me ciño a las líneas que me marcan mis jefes, pero como este es un mundo en el que hay que ser un poco independiente, me permito dedicar tiempo a la teoría para que la caracterización no quede en una simple tabulación, sino que sirva para obtener parámetros fundamentales del sistema. Y para esto hay que recurrir a la teoría para intentar modelar el comportamiento de nuestro sistema en función esos parámetros fundamentales del mismo. Afortunadamente, este proceder que he seguido ha permitido enriquecer los estudios que estoy realizando, y, por ende, ha dado un toque de distinción al artículo que ya está publicado. Y huelga decir que ha amenizado, y espero que siga así, lo que llevo de doctorado, pues si todo hubiese sido caracterización, habría sido un tostón infumable, que me hubiese sumido en la más profunda depresión. ¿Hubiese buscado otro doctorado en dicho caso? ¿Quién sabe?

Espero que todo esto no suene a prepotencia, pues no es lo que quiero expresar. Sé cuáles son mis limitaciones. Sé que nunca seré un investigador de renombre. Sé que seré un investigador del montón, de los que hacen bulto y llenan páginas y páginas de revistas con estudios triviales y redundantes. Pero bueno, no todos pueden ser élite, y cuanto antes lo asuma, más feliz seré. Pero esta es la vida que he elegido, y es la que me gusta. Es un mundo profesional completamente diferente al de cualquier otro empleo. Al menos lo que llevo visto y vivido y de lo que he oído. Es un mundo que no está incentivado por las retribuciones económicas, sino que más bien es un mundo altruista a la par que egoísta, pues la moneda de pago es el reconocimiento, el prestigio. La mayoría de la gente publica porque quiere contribuir al conocimiento científico y humano. Otro mundo aparte es el de las patentes, en el que hay dentelladas. Pero no todo es de color de rosa. Al no haber en España lo que se conoce por carrera científica, conciliar vida familiar y profesional es algo más complicado que la media. Como se es becario hasta más allá de los treinta, tirando a los cuarenta, no puedes conseguir una hipoteca, que tan de moda están, por tus medios hasta entonces, por ejemplo. Por el mismo motivo, puedes estar periodos de tiempo entre beca y beca en el que no cobras. Y como sabéis los gastos no dan tregua. Luego está el mundo de las estancias (periodos que van de meses a años en centros de investigación de otras comunidades -si es en España- o del extranjero), que si las haces siendo soltero pues te la puede bufar el marcharte un tiempo, pero cuando ya tienes formada una familia la cosa se complica (si eres medianamente coherente no ver a tu pareja e hijos durante meses afecta moralmente). He de decir que esto es como yo lo veo actualmente desde mi perspectiva de investigador en potencia. A lo mejor cuando llegue el momento de vivirlo cambia mi criterio. Si tal ocurre ya os lo contaré.

Queda para otra ocasión en qué consiste mi jornada de trabajo.

Luiso, protoinvestigador



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