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Luiso-Do (el camino del anal)

13 de marzo de 2006

Hola chavanales!!!

Os cuento extensamente cómo fue la consecución del cinturón negro 1er Dan. Para los que no lo sepan fue el día 11 de Marzo.

11 de Marzo, son las siete de la mañana y suena el despertador. A llegado el "gran día", el día que llevo esperando tantos meses, el día por el que tanto he entrenado, el día en el que por fin me examino del tan deseado cinturón negro. Llevo dos días con los nervios a flor de piel y una tensión que apenas me deja dormir, pero no es nada comparado con lo que me sobreviene en los momentos posteriores al despertar. Mis poros supuran nervios, y la tensión me está estrujando el estómago. ¿Cómo quieren que desayune algo? ¿Cómo relajarme con una tila que no me entra? Decido darme una ducha para refrescarme y relajarme y me afeito para aparentar pulcritud. Tan sólo consigo lo primero y lo tercero.

Poco a poco me sosiego y consigo controlar en cierta medida los nervios, pero no lo suficiente. Me fuerzo a desayunar un tazón de leche con galletas mientras caliento una tila para más tarde -que finalmente no seré capaz de tomar-. Preparo la bolsa de deporte con todos los avíos necesarios, documentos y protector bucal incluidos. Para las ocho ya estamos listos y nos reunimos con mi compañero de examen. Éste no es otro que aquél a quien acompañé yo en su fatídico examen de 2º Dan (Gerardo). Me acompañan en esta cruzada -además de Gerardo- mi padre(2º Dan) y Nuria, que muy amorosamente trata de calmarme.

El examen tiene lugar en el Consejo Superior de Deportes (C. Universitaria), a donde llegamos a eso de las nueve menos veinte. A las nueve debe comenzar el examen. Para entonces ya estamos todos listos, y Gerardo y yo calentando. A la hora prevista comienza el examen con un saludo de ceremonia en el tatami por parte de los ciento y pico aspirantes, ciento y pico manojos de nervios. Al salir recuerdo que el maestro me dijo que la mejor posición que me podía tocar para hacer el examen era de las primeras, pero más allá del tercero, para tener tiempo de calentar y no tener que estar horas en tensión. Y por una vez la fortuna me sonríe, y soy el sexto en hacer el examen, una posición perfecta.

Parecerá mentira, pero me encuentro bastante relajado. Son las nueve y veinte, y ya me toca. Por fin ha llegado el gran momento. Comienza el examen. Subidón de adrenalina y de nervios. Joder que nervios!!!! Tratan de tranquilizarme diciendo que los anteriores no lo están haciendo demasiado bien, y que con que yo lo haga con un poco de fuerza me llevo el examen de calle. Algo ayuda...Me coloco frente al tribunal y escucho mi nombre. Avanzo con decisión al centro del tatami, saludo y me pongo en posición de espera.

— Realice su examen -me dice el presidente del tribunal.

Y tras realizar un segundo saludo grito con contundecia:

— Tsuki-Uchi Waza!!!

Comienzo a realizar todo el trabajo de técnicas. Poco a poco van fluyendo, aunque no con toda la fuerza que debería. Pero no lo puedo evitar, son los nervios, que no puedo controlar. Mientras procedo noto que los miembros del tribunal comentan algo, ¿¡Qué será!?. Lo descubro. Están comentando que doy saltitos en las transiciones de algunas posiciones, lo cual no es muy correcto. Que le vamos a hacer, es un deje que tengo. Llega el momento de realizar el kata:

— Realice usted el kata Ananko -Me pide el presi.

No es la kata que me esperaba, pero también la llevo entrenada. Vuelvo a saludar y da comienzo el kata. Peco de lo mismo que en las técnicas, falta algo de fuerza y doy saltitos. Acabo, saludo y espero órdenes.

— Realice usted el kata Pinan Yondan -Me pide el presi.
— Disculpe, puede usted repetir, no le he oído -le pregunto.
— Realice usted el kata Pinan Yondan -Repite.

Joder!!!!!Mal augurio, aumentan los nervios. Pedir otro kata no es una señal buena. Como me habían recomendado añado:

— En mi escuela realizamos los katas heian.

Me hace una señal de asentimiento y me indica que continúe. No me queda otra que obedecer. Y grito:

— Heian Godan!!!

Me cago en la ostia puta!!! Me he equivocado de nombre!!! Qué error!!! Corrije cabrón, corrije!!!

— Perdón, heian Yondan!!!

Bueno, ya ha pasado el trago. El kata fluye con normalidad, esto es, algo falto de fuerza. Por fin se acaban las técnicas, pero no el examen.

— Llame usted a un compañero y realice el trabajo por parejas -Me pide el presi

Elevo mi brazo y Gerardo responde acercándose. Afortunadamente esta parte la llevamos bastante entrenada, y no temo equivocaciones. Saludamos al tribunal y nos saludamos mutuamente. Allá vamos:

— Sambon kumite!!!

Se coloca Gerardo y me ataca, me defiendo, me ataca, me defiendo, me ataca, me defiendo, joder!!!! He fallado la defensa!!!Sigue, sigue, sigue!!! Ataco una y dos veces profieriendo un potente Kiai. Nos volvemos a colocar. Ahora viene la defensa personal. Transcurre sin ningún problema. El examen está casi listo. Espero a que el tribunal me llame para preguntarme algo de teoría, pero me sorprenden señalándome que me retire. Por fin, la fase técnica ya se ha acabado. Ahora sólo toca esperar el resultado y la fase de kumite (Combate).

Al salir recibo tanto felicitaciones como reprimendas. Aún así la sensación ha sido buena, lo cual me sube el ánimo. Me invade una relajación abrumadora. Tras una larga espera de una hora u hora y media nos llaman a los aspirantes y nos colocamos marcialmente. Comienza la lectura de los aptos y no aptos. Dado que me examiné el sexto pronto sabré el resultado. Por fin llegan a mi nombre.

— Luis Cerdán...Apto!!

Sí, Sí!!! Vaya, se me han humedecido los ojos. Que alegría, lo he conseguido. Ya casi acaricio el cinturón negro. Me retiro del tatami y ya no hay reproches, sólo felicitaciones y enhorabuenas.

Son las once y media, y el cansacio empieza a hacer mella. El tribunal hace un descanso y empiezo a prepararme para el combate. No sé qué hora es, tarde seguro, pero llevo muchas horas a las espaldas. Comienza el kumité, soy el número 31 y me tengo que pegar con tres tipos en tres combates de 2 mins con medio minuto de descanso entre cada uno de ellos. Pensaba que el fuelle no me iba a fallar, pero me equivoco. En el primer combate estoy asfixiado y tengo la boca como llena de melaza. Los puñetazos y las patadas van y vienen desde ambos lados. Me alcanza un puño a la cara, pero no me amedrento, suelto la pierna y le golpeo la cara, con control claro. Suena un pitido y se acaba el primer combate. No me he visto del todo mal, pero lo podría haber hecho muchísimo mejor. Joder que cansado estoy.

Ahora a por el siguiente. Es grandote, pero tiene cara de bonachón y no me acojona, no creo que se me dé mal. Miro a mi maestro y veo que me dice algo y que gesticula, ¿pero qué dice?. Comienza el combate. Eh eh eh!!! Me he confiado, me está breando y no soy capaz de meterle ninguna. Que cansado estoy!!! Suena un pitido a mitad de combate. Una pareja se ha enzarzado y los tienen que separar. Aprovecho para respirar y consultar al maestro. Sigue gesticulando y hablandome, pero sigo sin captar lo que dice. Estoy como aislado. Se reinicia el combate y me sigue breando. Al poco tiempo se acaba el combate. Menos mal. Solo queda un combate.

Me enfrento al siguiente oponente. Joder!!! Menudo energúmeno, es el que se ha enzarzado. Estoy acojonado. En el combate anterior le han destrozado el kimono. Se lo han rajado!!! Y encima está cuadrado. Este me las va a meter dobladas. Mientras se cambia miro a mi maestro y capto algo de lo que me dice, y no es nada bueno. Me dice que tal y como lo he hecho hasta ahora estoy suspenso. Suspenso!!! Joder!!! También me dice que lo dé todo. Que lo dé todo?? Y contra este pavo?? Lo llevo cojonudo.

Comienza el combate. Me he vuelto a equivocar, he prejuzgado mal. Este león no es tan fiero. Aún tengo posibilidades. Intenta barrerme agarrándome, pero no te voy a dejar campeón!!! El tiempo pasa e intercambiamos ataques. Esta es la mía. Te vas a tragar mi pierna. Directa al estómago, sufre, pero no lo suficiente, me ha faltado fuerza!!! No puedo más. Se aparta y me ataca de pierna. Pero que estoy haciendo!!! Le he agarrado la pierna y le he tumbado!!! Ataca, ataca!!! Muy bien Luis. Vamos. Que cansado estoy!!! Cuando se acaba esto?? Suena un pitido y ambos nos paramos. Pero no ha sido en nuestro tatami, sino en otro. Qué error!!! Reaccionamos y me intenta barrer de nuevo. Joder!!! Menuda patada me ha soltado al tobillo. Un pitido!!! Ahora sí que sí. Ya se ha acabado todo. Nos saludamos, nos deseamos suerte, nos retiramos.

Salgo del tatami y me cae bronca del maestro.

— Joder Luis. Podrías haberlo hecho mucho mejor. En clase trabajamos más intenso. En el primer combate estabas asfixiado. Has botado demasiado. No hacía falta. Apenas has trabajado. En el sugundo no has hecho nada. Pero bueno, lo has arreglado con el último combate.
— ¿Pero que me estabas diciendo? -Le pregunto.
— Pues que trabajases más, y que las técnicas no llegaban con profundidad, que la estabas cagando.
— ¿Y en serio estaba suspenso?
— De alguna manera te tenía que hacer reaccionar

Por parte de Nuria, Gerardo y mi padre recibo felicitaciones y cuidados. Ahora sólo queda esperar el resultado. Pasan los minutos y me encuentro petado. Ya cerca del final del examen se me acerca el maestro y me comenta:

— Estas aprobado, enhorabuena. Eso me han dicho los del tribunal. Y si no me engañan...

Me felicitan y me embarga una gran emoción, pero a la vez se impone la mesura. ¿Y si cambian de opinión?¿Y si se ha equivocado? Aún así se me vuelven a humedecer los ojitos. Pasan unos minutos, y por fin se acaba la fase de kumite y nos reunen por tribunales. Comienza la lectura de los aprobados definitivos y la consecuente entrega del pin que reconoce nuestra nueva condición. Qué nervios. Llegan a mi nombre...

— Luis Cerdán...Apto!!!

Joder!!! Ahora sí que sí!!! Por fin soy cinturón negro!!! Ya es mio oficialmente!!! Me acerco a unos de los miembros del tribunal y mientras le saludo me entrega el apreciado pin y una sincera enhorabuena. Me retiro a mi puesto. Se acaban los listados, y con ello el examen. Saludamos y lentamente salimos del tatami. Me acerco a los mios con lagrimitas en los ojos. Abrazos, enhorabuenas, y demás, pero lo que más emoción me procura es lo que me dice mi padre:

— Enhorabuena, estoy muy orgulloso de ti hijo

LUISO, el que tiene armas por manos



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